El agua, haragana, se deja caer de las nubes como un aguacero.
La tierra, aquí abajo, es su lecho.
Las gotas de agua se mueren cuando alcanzan las ramas;
los tejados;
el suelo.

El cielo está gris.
La lluvia resbala junto a mi ventana.

No; no son lágrimas.

Unos niños saltan y juegan en una charca.

La tarde no es triste.
La noche es oscura.
El agua refleja la luz de una farola.
El tiempo se duerme.
Las gotas que mueren lo arrullan.

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