La lluvia caía sobre el suelo gris
de adoquines de la acera.
Sobre el asfalto teñido de gris
de la calzada.
Sobre las terrazas grises
del encima de las casas grises.
Sobre las fachadas grises
de piedra gris de los edificios grises.

El agua de la lluvia gris
formaba charcos grises.
Las ideas de la gente eran grises.
Tres o cuatro árboles grises plantados en la acera gris
decían adiós a los últimos días de sus existencias grises.

Era un día de tormenta.
Tormenta gris
sin rayos, ocultos tras las nubes grises.
Era una ciudad gris;
en un país gris;
con gente gris.

Se hizo de noche.
Una persona tuvo una idea e iluminó la oscuridad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s