Me pregunté cómo se celebraría el día de los Santos Inocentes en este pueblo de Bonao (República Dominicana), en el que residía desde hacía poco más de un mes. ¿Incordiando, molestando y riéndose de quien se encuentra más indefenso, como en tantos sitios?

Aunque fueron elucubraciones gratuitas estas que me hice. Indignas de quien pretende ser justo con el prójimo, porque es injusto presuponer cómo ocurrirán las cosas –ni si ocurrirán- cuando no se tienen precedentes. Al final, nada de nada. A mí, por lo menos, no me hicieron ninguna inocentada.

Un día curioso en el calendario cristiano el de los Santos Inocentes…

¿Os figuráis que un rey muy malo se dedicó a matar a todos los niños recién nacidos porque oyó decir que en un portal (no de Internet, que no existía) de Belén, o no sabía de dónde, había nacido un niño (Dios); un futuro rey que le destronaría, o alguien que sería rey de reyes? ¿Pudo suceder eso, de verdad?

Debo reconocer que los hombres y mujeres que creen en lo que dice la Biblia son, de verdad, unos creyentes. Hace falta ser muy creyente

Porque, que yo sepa -y también viene en la Biblia-, aparte de Herodes, el único ser que se dedicó a matar gente indiscriminada fuera de las guerras (que esas son otra cosa en la Historia de la humanidad) fue el Dios de los judíos –después también Dios de los cristianos y de los mahometanos- que mató, por un no me contradigas que te castigo, a todos los primogénitos de Egipto.

¿Podemos decir después de eso que “El Señor nos protege”? ¿Qué todos somos o éramos iguales para Él? ¿Qué Dios es justo? ¿Qué Dios ese es Dios?

Porque, si no recuerdo mal, una de las condiciones en las que se basaba la demostración de que Dios existe, entre los grandes pensadores cristianos (San Agustín, San Buenaventura, entre otros) era la de su perfección.

¿Perfecto quien mata a sus hijos?

No quito ni pongo, pero me quedo con Cronos, dios del tiempo, que se dedicó a comerse a todos sus hijos por miedo a ser derrocado por uno de ellos. Hasta que uno –Zeus (el Júpiter romano)-, al que lograron esconder y se salvó, le destronó y le mandó a los infiernos. O a las campiñas de Roma, donde dejó de ser Cronos (nombre griego) y pasó a ser el benévolo Saturno, liberado de sus responsabilidades criminales y bendecido por los humanos.

Porque con Cronos (o Saturno) nunca nadie presumió de que era perfecto.

             

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s